
Desde hace tiempo me he dado cuenta de que los pequeños momentos son los que realmente importan. Tomar un café, sentarte en un lugar tranquilo o compartir tiempo con alguien. Para mí, el ajedrez representa exactamente eso: un momento de concentración y desconexión.
La idea de Café Chess surge de querer unir esas dos sensaciones. No quería crear solo una cafetería, sino un espacio con identidad, donde las personas puedan vivir algo diferente. Un lugar donde no solo se consume café, sino donde se crean experiencias.
Creo que hoy en día buscamos más que productos, buscamos emociones. Y Café Chess nace precisamente con esa intención. Es un proyecto que representa una idea personal y una forma de ver la vida.